
Lo que parecía ser una panacea se está revelando como un problema.
Internet no rinde para los músicos lo suficiente para vivir.
Un artículo publicado en The Cynical Musician da cuenta de esto, y analiza específicamente la cantidad de ventas que debería hacer un músico para llegar al sueldo mínimo de Estados Unidos (calculado en 1.160 dólares). En resumidas cuentas:
- Amazon o iTUnes: debería vender 1.813 tracks por mes o 21.750 por año
- Discos en CD Baby: 155 unidades por mes, 1.859 por año
- Tracks en eMusic: 3.392 descargas por mes, 40.941 por año
- Streaming en Rhapsody: 127.473 escuchas por mes, 1.529.670 por año
- Last.fm: 7.733.333 reproducciones por mes, 92.800.000 al año
También el diario La Nación reproduce un artículo en el que se apunta sobre las bajas ganancias que deja el servicio Spotify a los músicos y a las discográficas.
“Los artistas se quejan de su rentabilidad mínima por las canciones difundidas“, explica el matutino. El ejemplo más resonante es el de Lady GaGa, que tras recibir un millón de reproducciones de su hit Poker Face en el sistema, apenas percibió, según algunas versiones, u$s 167.
“Hay quien calcula que, para que un artista consiga llegar al salario mínimo de 1160 dólares en Estados Unidos, sus canciones tienen que escucharse 4,5 millones de veces en un solo mes“, explica la nota. Pego el texto que prosigue:
La Academia Británica de Letristas, Compositores y Autores ha advertido del peligro de que los acuerdos secretos de la empresa van a imposibilitar que surja una nueva generación de talentos.
Según su presidente, Patrick Rackow, aunque muchos músicos apoyan el principio y los ideales de Spotify, cunde la preocupación entre los 2.000 miembros de la Academia.
“Habrá siempre cantantes/compositores que ganarán millones, pero lo preocupante es que para uno que comienza ahora, las perspectivas de ganarse la vida son más bien difíciles“, señala Rackow.
El vicepresidente de Spotify, Paul Brown, que estuvo recientemente en una reunión de compositores en Londres en la que intentó disipar sus preocupaciones, dijo a The Independent que es necesario darle tiempo a su empresa para que crezca.
“Claro que habría que recompensar con justicia a los artistas por su trabajo y su fabulosa creatividad y espero que los ingresos que estamos generando lleguen a sus bolsillos, como tendría que ser”, afirma Brown.
Según Jez Bell, directivo de la Performing Rights Society for Music, que se encarga del cobro de los derechos de autor de los letristas y compositores, el mínimo que fija la sociedad son 0.085 peniques (unos 0,13 dólares) por canción difundida.
“Los servicios online están ya generando ingresos importantes y en 2009 aumentaron un 73 por ciento hasta 46,9 millones de dólares”, afirmó.
Pero los autores de las canciones quieren que se les aclare si Spotify ha aceptado también esa tarifa mínima.
El año pasado Bob Dylan sacó del servicio buena parte de su viejo catálogo y los Beatles han rechazado formar parte de la plataforma de música online, pero en general el mundo musical está aceptando.
Spotify, que afirma tener ya más de 7 millones de clientes y casi 300.000 suscriptores que pagan en torno a quince dólares por poder escuchar las canciones sin interrupción de anuncios, quiere tener en su catálogo 36 millones de canciones para fin de año, cuando se lanzará el servicio en Estados Unidos.
El éxito de Spotify se basa en la facilidad de uso para el usuario, que una vez que entra en el servicio y no tiene más que teclear el nombre de su artista favorito o el de un álbum para poder escucharlo gratuitamente. Sin embargo, no puede ser descargardo, algo que satisface naturalmente a las discográficas , que denuncian continuamente la piratería en Internet.
El streaming, ¿será finalmente la panacea que promete ser?
Via Damián Taubaso
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